Cuando el mar secaba mis pies tus sonrisas eran intensas, la arena nos envolvía y nos llevaba a la dimensión paralela, tus dedos siempre entrelazados a los míos como la típica porquería cursi, el auto-bus jamás se detuvo no lo pude alcanzar, empece a escribir pájaros y a pensar que los caballos no son para mí, el rayo dibujado en tu cara me hizo recordar que ya era tarde y qué tenía que despertar para volver a dormir.
El viento sopla constantemente, es mi mejor amigo, se envuelve sobre mí y la luna desaparece, hay sombras de dolor tatuadas en las calles, no se pueden borrar, no se puede ya, el niño corre mirando su volantín sin mirar hacia el mar, su olor se pierde en la arena, sus huellas ya no existen tampoco aquél volantín. Es triste pensar que un día ya no podré volar, que el agua se me va acabar y que ya no te tendré más, así cómo el barco que se perdió en las aguas saladas.
Tú sabes como caminan los peces, tú sabes como vuela el león, tú sabes como respira mi corazón y como se eriza mi piel, sigo escribiendo pájaros para ver que se siente, sigo pensando en ti para ver que se siente, sigo esperando el auto-bus para ver que se siente, sigo amándote más para ver que se siente.

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